·Bienvenidos·

Bienvenidos sean todos a este pequeño rincón dedicado a la literatura, a la magía de la prosa y el embrujo de los versos.
De la mano de Carlos B.T Chaplin y Txetxu intentaremos llegar a remover experiencias, sentimientos ,miedos, ambiciones y sobre todo a animar a todos a aquellos a lanzarse al viaje emocionante de la literatura
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martes, 23 de febrero de 2010

Empezar a hacer

Imaginad el rinconcito más pequeño de vuestro corazón, ese lugar fascinante donde sólo entras tú. Los dioses del porvenir se quedan a las puertas, no están invitados. La guerra de miradas, el combate constante de conciencias, la lucha infinita por mantenerte entero… todo en tregua. El camino se hace gelatina, por un momento, gelatina dulce. El aire huracanado que te exhorta a caminar un diita más se torna límpido líquido balsámico. Los roncos sonidos de un mundo violento son arrullos adormilados de un pájaro lejano, que huye hacia a ti buscando comprensión y horizontes. El humo de fuegos incombustibles que carbonizan la insoportable tarea es ahora hogar sosegado de acordes rurales, que alimentan tu espíritu más puro, ese que guardas en la cajita plateada que escondes bajo el plumaje. Los incansables demonios que intentan romper eternamente el equilibrio del poeta, y arrastrarlo a la demencia más infame, se evaden del mundo, desterrados a los rincones llenos de azufre de unos dedos hechos a la pluma.

En la nada soy, hay algo cuando nadie me ve. En la lejanía de mi mente encontré un lugar físico impermeable, donde el año, el día y la suerte son cosa de leyenda. Y ahora que vuelvo a ser, empiezo a hacer.


De Carlos B.T Chaplin

·El Dios Blanco·


Blanco era como la luz cegadora del medio día. Provenía de donde las montañas besan el mar. Los salvajes chibchas lo llamaron Nemqueteba y les enseñó a hacer crecer comida. En su continuo peregrinaje el Dios Blanco hacia florecer civilizaciones como bosques en el suelo de todos los suyos. Llegó al Perú y allí fue conocido como Wiracocha, el ingeniero.

Oh Cusco naciste bajo su mano, como centro, ombligo del mundo. La diferencia es primigenia y divina, un dios blanco y un pueblo de piel morena.


Pasó el tiempo y el Dios Blanco volvió en nubes sobre el océano. Pero esta vez arrasó los pueblos y construyó un Nuevo Mundo, desigual. El Dios Blanco se quedó para siempre y el pueblo de piel morena se arrastra bajo su auspicio.


El Dios Blanco lo da, el Dios Blanco lo quita. Nadie sabe que quiere Wiracocha, pero Wiracocha no se va.


De Carlos B.T Chaplin